Casi todos los mensajes que me llegan por el formulario de contacto empiezan igual: una idea de app y la pregunta de cuánto va a costar. Es lo primero que yo también querría saber. El problema es que, sin más contexto, cualquier cifra que te diera sería un número sacado de la manga.
Así que, en lugar de darte un precio, te voy a contar qué mueve el presupuesto de una app a medida, con ejemplos de lo que he construido. Si entiendes estas piezas, podrás pedir presupuestos comparables y detectar cuándo alguien te ofrece algo muy distinto de lo que necesitas.
El alcance: qué tiene que hacer el primer día
Es lo que más pesa, con diferencia. No es lo mismo una app con login y tres pantallas que una con perfiles, contenido que suben los usuarios, chat y notificaciones. Cada funcionalidad nueva no suma solo su pantalla: suma su lógica en el servidor, sus casos raros y sus pruebas.
En Echoes, la app que estoy construyendo para la cultura de club, el corazón es el Memory Vault: el diario de tus noches con fotos, line-up y notas de voz. Alrededor hay squads con chat en tiempo real, mensajes directos, Echo Pulse (grabas diez segundos de la sala y el servidor calcula el BPM) y un resumen de tus noches escrito con IA. Cada una de esas piezas es un bloque de trabajo con su propio coste.
El resumen con IA del Memory Vault de Echoes: una integración más que entra en el alcance.Las integraciones van en el mismo saco. Cada servicio externo con el que hable la app es una pieza más: pagos, mapas, notificaciones push, inicio de sesión con terceros, IA. No se programan desde cero, pero hay que conectarlos, cubrir los fallos y probarlos bien. En RARG las suscripciones van con Stripe, y en Centro Vuela también los pagos de la tienda. Son webs, pero el trabajo de integrar cobros es parecido en una app.
Por eso siempre propongo separar lo imprescindible de lo deseable. Una primera versión que resuelve bien un problema concreto sale antes, cuesta menos y te enseña qué piden de verdad los usuarios. Lo demás puede esperar a una segunda fase.
Plataformas: iOS, Android y lo que hay detrás
Hace años, tener la app en iPhone y en Android significaba casi hacerla dos veces. Hoy trabajo con Expo y React Native: una sola base de código para las dos plataformas. Echoes funciona así, y además puedo publicar correcciones con actualizaciones OTA, sin pasar por una nueva revisión de las tiendas cada vez.
Lo que muchos presupuestos no cuentan es que una app casi nunca va sola. Necesita un backend: una API que guarde los datos, gestione los usuarios y haga el trabajo pesado. En Echoes es un Laravel con MySQL, y es ahí donde se calcula el BPM de cada Pulse con ffmpeg y aubio. Si alguien te presupuesta solo «la app», pregunta quién hace y quién mantiene el servidor.
Detrás también hay trámites que no son programación pero llevan su tiempo: las cuentas de desarrollador de Apple y Google, que tienen su propia cuota y conviene que estén a tu nombre, las fichas de las tiendas, las capturas, la política de privacidad y la revisión de cada tienda antes de publicar.
Diseño: plantilla o pantalla a pantalla
El diseño puede ir desde adaptar un sistema de componentes estándar hasta diseñar cada pantalla con su propia identidad, con animaciones y microinteracciones. Las dos opciones son válidas. Cuestan distinto.
La pantalla para crear un Echo: diseñada antes de escribir una línea de código.Echoes lo diseñé pantalla a pantalla antes de programarlo, con animaciones hechas con Reanimated y Skia. Es más trabajo al principio, pero ahorra mucho después: cuando llego al código ya sé qué hay que construir y no rehacemos pantallas a mitad de camino.
Si ya tienes diseños de otro estudio, también se nota en el presupuesto, siempre que estén completos. Revisa que contemplen los estados vacíos, los errores y las pantallas de carga, que es justo donde más se improvisa.
Lo que no se ve: panel de administración y mantenimiento
Hay una pieza que casi nadie pide y casi todo el mundo necesita: el panel de administración. Alguien tendrá que dar de alta contenido, revisar usuarios o atender incidencias. En mis proyectos lo hago con Filament, conectado a la misma base de datos que la app, para que no dependas de mí para cambiar un texto. Si no entra en el presupuesto, lo acabarás pagando en horas de soporte.
Y una app publicada no está terminada. Apple y Google sacan versiones nuevas de sus sistemas cada año, las librerías se actualizan, aparecen fallos que solo se ven con usuarios reales y el servidor necesita copias de seguridad y vigilancia. Hay que contar con un mantenimiento aunque la app no crezca.
Cuando compares presupuestos, pregunta qué incluye ese mantenimiento: actualizaciones de dependencias, compatibilidad con las nuevas versiones de iOS y Android, alojamiento del servidor, copias de seguridad y cuánto se tarda en responder si algo se rompe. Pregunta también de quién es el código y a nombre de quién están las cuentas.
Cómo pedir un presupuesto que sirva de algo
Un buen presupuesto empieza con una buena descripción. No hace falta un documento de cincuenta páginas. Con esto me basta para darte una primera idea seria:
El problema que resuelve y para quién. Mejor una frase clara que una lista de funciones.
Lo imprescindible para la primera versión, separado de lo que puede esperar.
Las plataformas: iOS, Android, web o todas.
Lo que ya tienes: diseños, una web, una base de datos o un sistema con el que haya que conectarse.
Quién la va a gestionar una vez publicada.
La fecha: si hay un evento o un lanzamiento que no se puede mover, dilo desde el principio.
Y si tienes un presupuesto orientativo, compártelo. No es para gastarlo entero: es para proponerte la versión que mejor encaja con lo que puedes invertir, en lugar de diseñar algo ideal que luego haya que recortar a hachazos.
Por eso el formulario de contacto te pregunta qué necesitas, un presupuesto aproximado y para cuándo. Con eso te contesto en menos de 24 horas laborables, con una primera idea de cómo lo haría y cuánto podría costar.
Si tienes una idea dando vueltas, no esperes a tenerla perfecta para contármela. La aterrizamos juntos. Cuéntame tu proyecto.

